El
segundo congreso, después del de Viena, fue el de Aquisgrán. Se celebró en los
últimos meses de 1818. El principal tema del congreso fue regularizar la
situación de Francia, excluida inicialmente de la Cuádruple Alianza. En
Aquisgrán se facilitó a Francia el pago de las reparaciones de guerra en
cómodos plazos e ingresó en el Directorio, es en este momento cuando la Cuádruple
se convierte en Pentarquía.
El panorama europeo
de aquel momento era tranquilizador aunque comenzaban a aflorar ciertas
diferencias ideológicas, aunque dichas diferencias no afectaban a la unidad,
según el propio Metternich, había dos bloques con el mismo fin .De un lado
estaban las potencias absolutistas (Austria, Rusia y Prusia); y de otro las de
régimen constitucional (Gran Bretaña y Francia).
En los primeros meses
de 1819 hubo agitaciones promovidas por las asociaciones estudiantiles
alemanas. Metternich convocó la conferencia pangermánica de Carlsbad a la que
asistieron representantes de los principales Estados; esta conferencia sirvió
para que los príncipes germánicos reforzaran su autoridad y para frenar las
revueltas en Alemania, que no volverán a darse hasta 1848.
En 1820 la revolución
liberal resurgía en los reinos de España, Portugal, Nápoles y Piamonte
con gran fuerza. Los monarcas tuvieron que aceptar regímenes constitucionales.
La
conferencia de Troppau se continuó en Laybac (Liubliana) en enero de 1821. la
habilidad de Metternich se
puso de manifiesto y mientras Austria recibía plenos poderes para intervenir en
Italia y restaurar los regímenes de plena soberanía, Francia e Inglaterra que
no estaban de acuerdo con la resolución , tampoco se opusieron.
En
1821, los planes revolucionarios italianos y españoles a otra gran reunión de
la Pentarquía en Verona a finales de 1822 en la cual se decidió redactar una
nota a las Cortes españolas, amenazando con la intervención si no se producía
un cambio sustancial. Si la nota de las potencias se rechazaba, entraría en
España un ejercito francés, respaldado por la Pentarquía.
Después
de Verona prevalecería la política individual de cada potencia sobre la global.
La nueva oleada revolucionaria de 1830 dará al traste con el Sistema Metternich.
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