El nacionalismo árabe se encontró con su principal enemigo en el sionismo, que desde la Declaración Balfour había iniciado la emigración al protectorado inglés de Palestina con la clara pretensión de obtener un Estado Nacional judío, que se proclamó unilateralmente en 1948. Israel y el mundo árabe libraron hasta 1973 cuatro guerras abiertas (la consecuente a la descolonización, en 1949, la suscitada por la invasión anglofrancesa del Canal de Suez en 1956, la Guerra de los Seis Días de 1967 y la Guerra de Yom Kipur) que incrementaron sustancialmente el territorio controlado por el estado judío y provocó la salida de un gran contingente de refugiados palestinos. La OLP se organizó como movimiento de resistencia, en cuyo seno surgieron varios grupos armados calificados de terroristas, rivales entre sí.
El dominio de los países árabes en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) convirtió a esta en un instrumento de presión política internacional en su beneficio, coordinando su producción para controlar los precios en el mercado, e incluso retirando el suministro a los aliados de Israel, lo que estuvo en el origen de la crisis de 1973. El enriquecimiento de las minorías dirigentes de las monarquías del Golfo no conllevó un desarrollo interno de la zona, sino la exportación de capitales (petrodólares) a los países desarrollados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario