viernes, 25 de octubre de 2013

LA RESTAURACIÓN

             
El nombre de Restauración, entre 1814 y 1830, tan sólo es aplicable a un espacio geográfico muy concreto: la Europa continental. En el Reino Unido (Gran Bretaña e Irlanda), el Imperio otomano, los continentes Americano y Asiático, no se restaura nada.
- Principios sobre los que se asienta la Restauración.
La política internacional europea de la época queda configurada por los principios de legitimidad, equilibrio e intervención. En virtud del principio de legitimidad se restaurarán las dinastías del Antiguo Régimen, recuperando los territorios que antes le pertenecían. Sin embargo, el nuevo mapa político no se configuró exactamente como antes de la Revolución Francesa. Los espacios alemán e italiano fueron discutidos y repartidos buscando compensaciones. Rusia se fortaleció por el Este y Prusia por el Oeste. También se crearon estados-tapón. Se entendía que la Revolución Francesa y el Imperio Napoleónico habían roto el equilibrio europeo y había que reconstruirlo. Así entraba en juego el segundo principio: el del equilibrio.
La clave de la política europea acabó siendo la aplicación del principio de intervención. Consistía en el compromiso entre las potencias de intervenir en cualquier país donde surgiera un estallido revolucionario.
- Rasgos del sistema político de la Restauración.
La aplicación de los tres principios citados, da origen a los dos rasgos que caracterizaron el sistema político de la Restauración.
El primero consiste en la fórmula de Directorio. Se trata de la dirección mancomunada de la política europea por parte de las grandes potencias. Gran Bretaña, Rusia, Prusia y Austria-Hungría, que en un primer momento constituyeron la Cuádruple Alianza. Poco después la conveniencia política incluiría a Francia en la Alianza, formándose así una Pentarquía. En Europa se imponía la supremacía de las grandes potencias.

El segundo es la convocatoria de Congresos o Conferencias. Para poner en práctica la política mancomunada de las grandes potencias había que ponerse de acuerdo. En ocho años se celebraron seis grandes Congresos Internacionales: nunca hubo tantos en tan poco tiempo. En octubre de 1814 dio comienzo el Congreso de Viena, en los últimos meses de 1818 se celebró el de Aquisgrán, al que sucedieron hasta 1812 los de Carlsbad, Troppau, Liubliana y Verona.

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