Los imperios coloniales hacia 1898.
Lenin definió al
imperialismo como
fase superior de desarrollo del capitalismo (1905); y
John A. Hobson
(1902) estudió su relación con el crecimiento demográfico y el descenso
de la tasa de beneficio en los países europeos, fenómeno para el que la
emigración y los imperios coloniales servía como válvula de escape para
reducir tensiones sociales, cuyo estallido de otro modo hubiera sido
difícilmente evitable. La segunda mitad del siglo XIX fue sin duda la
Era del Capital, no solo por eso, sino por la aparición de
El Capital de
Carlos Marx (1867, completado póstumamente en 1885 y 1894). Las tensiones, no obstante, no dejaron de acumularse por más que las
opiniones públicas de finales del siglo XIX, optimistas y despreocupadas, confiaran en el
progreso indefinido (al tiempo que mostraban la proclividad de la naciente
sociedad de masas a la manipulación de sus más bajas pasiones y su violencia latente -
resentimiento social,
lucha de clases,
ultranacionalismo,
antisemitismo,
revanchismo,
chauvinismo,
jingoísmo-). Tras el engañoso periodo de paz entre las grandes potencias que se prolongó entre 1871 y 1914 (denominado
Belle Époque), la inviabilidad de la continuidad de las estructuras quedó violentamente puesta de manifiesto por el estallido de la
Primera Guerra Mundial y sus trascendentales consecuencias.
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