viernes, 25 de octubre de 2013

Cuestión de Oriente, levantamientos nacionalistas y Sistema Bismarck


En la segunda mitad del siglo, la Cuestión de Oriente, las unificaciones italiana y alemana y la competencia por los repartos coloniales fueron los principales motivos de conflicto internacional, que encontraron su cauce en una nueva red de alianzas y congresos conocida como sistema Bismarck.

El complejo problema internacional de los Balcanes se remontaba a la década de 1820 con la independencia griega, que se sustanció gracias al apoyo de las potencias occidentales. A partir de entonces, la delicada situación en que quedó el Imperio otomano frente a las multiétnicas poblaciones locales fomentó los expansionismos rivales ruso y austríaco. En su búsqueda del mantenimiento del statu quo (que resultaría gravemente alterado sobre todo en el caso de que Rusia consiguiera abrirse paso hasta el Mediterráneo), Inglaterra se identificó con los intereses turcos, organizando una coalición internacional en su apoyo en la Guerra de Crimea (1853-1863). La situación no se estabilizó, y se repitieron periódicamente los conflictos: Guerra Ruso-Turca (1877-1878) y Guerras de los Balcanes (1912-1913); y las mediaciones internacionales (Congreso de Berlín de 1878, que recondujo el Tratado de San Stefano, muy favorable a Rusia).

Los movimientos nacionalistas se generalizaron por toda Europa Central y Oriental, en algunos casos a partir de las organizaciones surgidas en la emigración a América, de donde surgirán sus cuadros dirigentes.
Tras de la derrota austriaca en la Guerra Austro-Prusiana (1867), los húngaros, que previamente se habían sublevado en 1848, se encontraron en situación de exigir al Emperador el denominado Compromiso Austrohúngaro por el que se constituyó una dúplice monarquía conocida como Imperio austrohúngaro, encauzado como expresión de la tradicional visión multinacional de los Habsburgo.

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