viernes, 25 de octubre de 2013

Glasnost y Perestroika


En 1985 Mijaíl Gorbachov fue nombrado Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética, en una renovación generacional de la cúpula dirigente que llevó a la liquidación de la Guerra Fría y a reformas liberalizadoras en el interior del régimen soviético, que recibieron los nombres de perestroika (reestructuración) y glásnost (apertura o transparencia). El tratado de desarme de 1987 significó el final de la carrera armamentista. Entre tanto, aumentaba la agitación interna, desatada tanto por las resistencias de los partidarios del mantenimiento intacto de las prácticas estalinistas (nostálgicos o conservadores) como por la impaciencia de los antiguos disidentes y los oportunistas que vieron llegado el momento de optar por cambios radicales (que para algunos se limitarían al establecimiento de un socialismo democrático y para otros deberían significar la transición a un sistema liberal-capitalista homologable con Occidente). Las tímidas reformas económicas no solucionaron los tradicionales problemas de abastecimiento y aumentaron el descontento de la población, que ya no se ocultaba como en épocas anteriores de mayor penuria. En los países de la órbita comunista, la pérdida de confianza entre los regímenes locales y los nuevos dirigentes soviéticos estimuló los movimientos cada vez más atrevidos de la oposición clandestina.

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