viernes, 25 de octubre de 2013

Estados Unidos tras el Watergate


En Estados Unidos, tras el escándalo Watergate que retiró a Richard Nixon de la presidencia (1974), el mandato del demócrata Jimmy Carter (1977-1981) se caracterizó por sufrir los efectos más penosos de la crisis iniciada en 1973, por un retroceso de la influencia en América Latina (revolución sandinista en Nicaragua) y otras zonas del Tercer Mundo (Camboya, Etiopía, Angola, Mozambique) y por significativas humillaciones internacionales (crisis de los rehenes en Irán). Frente a lo que consideraban pérdida de valores tradicionales, excesos de permisividad y anomia social, se organizó un poderoso grupo de presión visibilizado por los telepredicadores religiosos y la denominada mayoría moral, que consiguió dos presidencias republicanas consecutivas (cuatro mandatos: los de Ronald Reagan, 1981-1988, y Bush padre, 1989-1992). Con una política abiertamente agresiva hacia la Unión Soviética, a la que denominó "imperio del mal", Reagan proponía un final victorioso a la guerra fría mediante un enfriamiento de las relaciones bilaterales y el inicio de investigaciones para un posible futuro establecimiento en el espacio exterior de un sistema de intercepción de misiles balísticos, la llamada Iniciativa de Defensa Estratégica (bautizada por la prensa como "Star Wars" en alusión a la contemporánea serie de películas de George Lucas) y un más concreto despliegue de misiles nucleares de alcance intermedio en Europa (euromisiles, respuesta a una iniciativa soviética similar -SS-20-), en una reactivación de la carrera nuclear que los soviéticos no estuvieron en condiciones de seguir. En América Latina, tras el ciclo de golpes de estado militares de los años setenta (Chile y Uruguay, 1973; Argentina 1976), desde la época de Carter se pretendía oficialmente el sostenimiento de los regímenes nominalmente democráticos, lo que en la época de Reagan se concretó en la intensificación del sostenimiento de los gobiernos aliados frente a las guerrillas izquierdistas y el apoyo velado a los movimientos hostiles a los gobiernos no propicios (como la contra nicaragüense), llegando a la intervención directa (invasión de Granada -1983-, invasión de Panamá -1989-).

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