La entrevista entre Mao Tsé Tung y Richard Nixon
(29 de febrero de 1972) marcó el comienzo de un acercamiento
estratégico entre los Estados Unidos y China, uno de los elementos
decisivos para entender la evolución mundial hasta la actualidad.
不管白猫黑猫,捉住老鼠就是好猫Después de la Crisis de los Misiles de 1962, que había puesto a la humanidad al borde de la Tercera Guerra Mundial, Estados Unidos y la Unión Soviética buscaron formas más conciliadoras de manejar la política mundial, incluyendo el famoso teléfono rojo. El resultado fue la llamada distensión. Henry Kissinger, secretario de estado del Presidente Richard Nixon inició diversas maniobras de intervención sin utilización directa del ejército estadounidense para contrarrestar la influencia soviética con una reorientación de su política internacional en un sentido pragmático; destacadamente el patrocinio de las dictaduras militares en América Latina y el acercamiento a la China comunista de Mao Tsé Tung (diplomacia del ping-pong). Se puso fin a la Guerra de Vietnam (la guerra odiada por su propia juventud) en lo que supuso la aceptación de una verdadera derrota militar (firma de los Acuerdos de alto el fuego de París de 1973). La distensión hacia la Unión Soviética, cuya vertiente bilateral consistió en lentas negociaciones de desarme nuclear, de colaboración en el espacio y de incentivación de los intercambios comerciales (la alimentación soviética pasó a depender en buena medida de los excedentes cerealistas estadounidenses); incluyó una iniciativa multirateral: la conferencia de Helsinki (1973-1975), que por un lado confirmaba las fronteras y esferas de influencia surgidas de Yalta, pero que con el tiempo demostró ser un eficaz disolvente interno del bloque soviético, pues otro de sus pilares era el respeto a los derechos humanos, lo que significó la visibilización internacional de los disidentes (el más conocido, Aleksandr Solzhenitsyn, premio nobel de literatura en 1970, había sido deportado en 1974 y publicó entre 1973 y 1978 las tres partes de su obra de denuncia Archipiélago Gulag). Por la misma época, los partidos comunistas de Europa Occidental se fueron distanciaron de la anterior dependencia de la Unión Soviética, en lo que se denominó eurocomunismo.
Gato blanco o gato negro, no importa, mientras cace ratones.
Frente al alejamiento de la religión que caracterizó hasta entonces a la Edad Contemporánea, y que habían alcanzado su punto álgido con la contracultura y los movimientos surgidos de la revolución de 1968, comenzaban a observarse síntomas contrarios. André Malraux había pronosticado el siglo XXI será religioso o no será. Además de la extensión del fundamentalismo religioso en muy distintos ámbitos y religiones; se produjo una reacción conservadora o un auge de movimientos conservadores en todo el mundo, que de una u otra forma pretenden un retorno o una actualización de los valores tradicionales que deberían imponerse socialmente, por voluntad de una mayoría moral, existente o por construir, que lo habría de propiciar. Su modelo político, económico, social e ideológico para los países occidentales se desarrolló en el Reino Unido entre 1979 y 1990: el thatcherismo. Margaret Thatcher (líder tory, la primera mujer en el cargo de primer ministro, conocida como la dama de hierro) emprendió una política claramente liberal en lo económico y contraria a lo que consideraba excesos del estado de bienestar y a la fuerte influencia de los sindicatos (que respondieron con movilizaciones huelguísticas que fracasaron), construyéndose una nueva realidad social bautizada como sociedad de mercado, basada intelectualmente en las formulaciones de filósofos y economistas como Karl Popper, Friedrich Hayek y Milton Friedman. Para designar a ese movimiento político se utilizaron las etiquetas aparentemente contradictorias de neoliberalismo y neoconservadurismo. El nuevo ideal vital de amplias capas sociales pasó a ser no el joven hippie melenudo del 68, sino el joven yuppie encorbatado de los ochenta. Se habla de una era postmoderna que Gilles Lipovetsky define como Era del Vacío ligada a la crisis, caracterizada por un individualismo (existencia a la carta, narcisismo, estallido de lo social, disolución de lo político) que elude la rebelión y el disentimiento característicos de los años de expansión transformando las manifestaciones de la violencia.
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