La principal característica de las
sociedades esclavistas era la explotación de esclavos. Sin embargo,
múltiples factores como el nivel de desarrollo de las fuerzas de
producción, la ubicación geográfica, las relaciones sociales, la
presencia militar, etc., dieron ciertas cualidades propias de cada
comunidad esclavista.
Los filósofos griegos no consideraban la condición de esclavo como
moralmente reprobable, a pesar de que Aristóteles proponía liberar a los
esclavos fieles. Por lo general, los esclavos eran utilizados como
trabajadores domésticos, en oficios urbanos y en el campo, en la marina y
el transporte. La esclavitud doméstica, por lo general, era menos dura,
ya que el trato que recibían solía ser muy familiar.
a) El antiguo oriente
En torno a grandes ríos -el Eufrates y el Tigris, el Ganges, el Nilo, el
Yangtsé- surgen los primeros grandes imperios. Sumer, hace 5.500 años,
parece haber sido el primero. Una autoridad administrativa central
legisla, imparte justicia y ejecuta sobre un extenso territorio que
agrupa a muchas ciudades.
La coordinación de actividades en un amplio territorio en torno al río
permite la preparación de un sistema de canales para riego. Se pueden
poner en cultivo nuevas tierras, aumentar su productividad, garantizar
la estabilidad, mantener más animales. La riqueza aumenta, aumenta la
población, aumenta la especialización.
El cuidado y defensa de los sistemas de canales requiere la coordinación
del trabajo de decenas de miles de personas que realizan obras en
beneficio de agricultores a los que desconocen, asentados río abajo. Esa
coordinación requiere una concentración de poder desconocida hasta
entonces. Por primera vez en la historia el jefe supremo es una persona
desconocida para la mayoría de sus súbditos. Un complejo aparato de
intermediarios se encarga de la ejecución de sus decisiones. La
especialización social se hace muy sofisticada. La sociedad se hace más
estratificada.
El estudio de la historia antigua de Mesopotamia, Egipto, China y la
India muestra una cíclica sucesión de dinastías de vida similar; nacen
con una revolución que impone un régimen fuerte; se crea una
organización de funcionarios y recaudadores de impuestos, un ejército y
un sistema judicial; se realizan grandes obras públicas, se limpian los
canales existentes y se construyen otros nuevos; la productividad sube y
las siguientes generaciones son muy numerosas; aumentan los ingresos
del estado y la élite burocrática vive en el lujo.
Pasadas un par de generaciones, el sistema burocrático se corrompe, el
aumento de población absorbe los beneficios del aumento de la
productividad, hay descontento, el estado se debilita, hay pequeños
motines e insurrecciones, las obras hidráulicas se detienen y
deterioran. Finalmente una nueva revolución cambia la dinastía.
El conflicto entre los particulares -artesanos, comerciantes, pequeños
propietarios- y los administradores adquiere por primera vez tintes
perfectamente identificables con el entorno actual. Ya podemos hablar
del conflicto entre la iniciativa privada y la pública. El estado
babilónico o egipcio promueve ciertas iniciativas particulares y
desalienta otras. Las diferencias en rentas y niveles de vida se
acentúan. Quizá por primera vez conviven ricos y pobres en el mismo
espacio.
Los pequeños ríos europeos, encajonados entre montañas, no estimulan la
creación de grandes estados y es el Mar Mediterráneo el que cumple la
función de vía de comunicación y transporte. Se suceden imperios
comerciales, fenicios, griegos, cartagineses y romanos, en los que una
flota armada mantiene expedita esa vía, combate la piratería,
garantizando la paz y unos sistemas crediticios y contractuales que
permiten el comercio.
b) Antigüedad clásica
Roma:
La economía romana, como su sociedad, dependía del trabajo de esclavos,
que eran fundamentales en los latifundios, minas e industrias.
Los esclavos de las ciudades tenían mejor condición social que los
esclavos rurales, siendo los esclavos de las minas los de peor
condición. Los esclavos de ciudad solían tener familia y una gran
autonomía, y a menudo lograban la manumisión. Incluso ganaban, o podían
ganar, un “peculio”.
La industria de la antigua Roma fue evolucionando poco a poco desde los
tiempos oscuros de su fundación en que lo importante era la agricultura
hasta el Imperio en que su desarrollo fue completo.
- Primeros tiempos y monarquía
Cuando Roma no era más que una aldea, todas las tierras del Lacio (la
región donde estaba incluida Roma) eran esencialmente agrícolas. Su
riqueza no iba más allá de las labores del campo y sus productos y este
sistema de economía prevaleció hasta el cuarto rey, es decir hasta Anco
Marcio. Pero estos pueblos mantenían un activo comercio con los etruscos
que ya tenían una civilización muy avanzada y una industria muy
desarrollada. Estos pueblos del Lacio mantenían también relaciones
comerciales con los pueblos griegos asentados en todo el litoral de
Italia y que enviaban sus productos elaborados.
De esta manera el incipiente comercio fue suscitando poco a poco una
producción indígena, mínima en sus comienzos pero con gran interés en su
desarrollo. El primer centro industrial se dio en el campo de la
metalurgia y en Palestrina, al este de Roma, donde se empezó a producir
objetos de bronce para uso doméstico y joyas de oro.
A la muerte del cuarto rey Anco Mancio (que era etrusco de nacimiento y
de formación), la sociedad romana había cambiado. La guerra y su modo de
hacerla habían cambiado también y estimulaban una industria que llegó a
ser necesaria. A la llamada de esta incipiente industria empezaron a
llegar etruscos especializados, indispensables para el trabajo:
carpinteros, mercaderes, herreros, armeros, etc. Venían de Tarquinia (en
la costa del mar Tirreno), de Arezzo (en la Toscana, al sureste de
Florencia) y de Veyes (una de las más importantes ciudades etruscas al
noroeste de Roma). Floreció así la industria en Roma y a su vez atrajo
mano de obra campesina. El siguiente rey, Lucio Tarquinio Prisco fue el
rey de la gran industria. Necesitó muchas armas para sus luchas contra
los sabinos y los otros habitantes del Lacio, y la industria pesada se
las proporcionó.
En tiempos de su sucesor Servio Tulio, el régimen capitalista dio el monopolio del poder a la gran industria ya establecida.
- Industria en la República
A medida que Roma iba conquistando los distintos pueblos que componían
la península de Itálica la producción industrial iba aumentando,
incrementándose con la industria de estas ciudades sometidas y los
artesanos itálicos emigraban a la ciudad de Roma donde encontraban más
comodidad y trabajo, dando así origen a una industria local. Muchas
industrias florecieron por la aparición de las grandes obras públicas,
por el aumento de población y sus necesidades y por el refinamiento del
lujo que ya despuntaba en la gran ciudad.
Fuera de Roma hay que destacar el auge que tuvo la industria en la
región de Campania, en la Italia meridional, junto al mar Tirreno. En
esta época y en estas tierras hay una gran riqueza agrícola (sobre todo
mucha plantación de viñas) e industrial con la fabricación de bronces,
vasos de barro cocido y cristal, y en el sector alimentario hay una gran
y famosa elaboración del garum. En la región de Apulia (al este de
Campania) se fabricaba una lana de muy buena calidad y muy apreciada por
los romanos.
En el norte había varias ciudades con industrias florecientes: en la
ciudad de Bérgamo se fabricaban buenos objetos de bronce. En Módena
(antigua Mutina en la Emilia-Romaña), tenían fama las tejas, en Pola,
las ánforas y en Aquilea eran célebres las tintorerías y el cristal. La
arqueología ha venido a descubrir y a demostrar además, que en estas
tierra existían varios talleres donde se trabajaba el ámbar que se traía
de las regiones del Báltico.
El ámbar era un material muy solicitado para obtener objetos comunes y
para hacer ornamentos para las mujeres del pueblo; las matronas no
llevaban ámbar en sus adornos, sólo oro y piedras preciosas, aunque se
ha sabido que hubo una época en que se puso de moda entre ellas el
llevar una bolita de ámbar en la mano como perfume para los malos olores
que pudieran despedir las cloacas de las calles.
- Época imperial
Varios acontecimientos contribuyeron en la multiplicación y desarrollo
de la industria en esta época del Imperio. Uno de los más importantes
fue la mejora de las comunicaciones terrestre y marítima. El comercio
con los países lejanos y la exigencia cada vez mayor de los
abastecimientos militares, vinieron a incrementar la industria.
El cristal era importado de Egipto, primer lugar del Mediterráneo donde
surgió esta fabricación. Roma importaba las ricas copas de cristal que
sólo los grandes señores podían disfrutar y de las que se hacía gran
ostentación en las casas. Cuando esta industria empezó a desarrollarse
por toda Italia se hicieron trabajos algo más bastos y después surgió la
fabricación de piedrecitas de cristal destinadas a la elaboración de
mosaicos, alternando con el mármol el ónice y el oro. Se empezaron a
fabricar también en cristal unas láminas especiales que se adaptaban a
las ventanas, llamadas specularia (o gruesas láminas de cristal) y que
se emplearían en sustitución de las láminas de talco llamadas lapis
specularis que hasta la fecha era lo que servía como hoja de una
ventana. En las excavaciones de Pompeya fueron encontrados fragmentos de
specularia.
En esta época imperial surge una gran competencia con las provincias
romanas del Norte y de Occidente. En Hispania se produce un acero
templado de gran calidad, buenas lanas y buen garum. En la Galia
sobresale el arte del bronce y los trabajos de metales preciosos junto
con los vasos de arcilla y el calzado (que se difundió por todas partes y
fue muy apreciado). En el norte de Europa se producían buenas armas.
- Mano de obra en la industria romana
Durante los siglos del Imperio la producción industrial se fue
desarrollando plenamente. A esto contribuyó en gran medida el aumento de
esclavos que eran importados desde batallas ganadas por los ejércitos
de Roma.
Los esclavos que eran destinados a fines industriales eran distribuidos
en las llamadas escuadras o collegia y tenían un jefe técnico, el
praepositus. El trabajo se distribuía según la capacidad individual de
cada persona. Nacieron así las maestranzas serviles que eran grupos de
trabajadores especializados. Cada grupo se consideraba una unidad con
una estructura muy rígida.
El ciudadano romano que había obtenido (por la compra o por otros
medios) un gran número de esclavos especializados podía sacar un buen
beneficio; el negocio podía encauzarse de dos maneras, o bien
sirviéndose directamente del trabajo de estos esclavos o bien
alquilándolos a terceros. Esta segunda modalidad era muy rentable y
llegó a proporcionar abundantes fortunas.
Para realizar un trabajo de envergadura había que dirigirse al
empresario o redemptor y éste proporcionaba la mano de obra entre los
grupos de esclavos. Todas las grandes obras públicas y privadas que
emprendieron los romanos en la época del Imperio se hicieron siguiendo
este procedimiento.
Además de este sistema seguía existiendo el artesano libre, a quien no
le faltaba trabajo. Para llegar a ser un buen profesional, el artesano
estaba obligado a seguir unos pasos de aprendizaje indispensables. El
obrero libre cobraba una paga fijada de antemano, o bien a destajo, o
por jornada, que duraba el tiempo en que el sol alumbraba.
Grecia:
La polis o ciudad estado forman la clave de la historia griega. La polis
era una comunidad limitada, independiente y autónoma que exigía la
lealtad de sus miembros. Su surgimiento fue dictado por su geografía:
Grecia es una región escarpada, pero alrededor de la costa se encuentran
planicies pequeñas, que están separadas unas de otras por cadenas
montañosas que llegan a ser infranqueables en invierno y son difíciles
de atravesar en cualquier ocasión.
Ruinas de Agora, un famoso centro comercial en la Antigua Atenas. Esta
ciudad fue durante siglos el corazón de la Antigua Grecia.
La cultura griega surgió en un paisaje fragmentado por fértiles cuencas,
cada una de las cuales constituía el centro de un pequeño estado. En su
apogeo, Atenas, habría llegado a tener una población de 100.000
habitantes, siendo la más grande de todas las polis.
La mayoría de las ciudades de la Grecia Antigua se establecieron como
pequeños asentamientos al abrigo de una ciudadela o acrópolis, con
defensas naturales.
- Economía
A diferencia de las grandes civilizaciones orientales, de carácter
esencialmente continental y agrícola, la civilización griega fue
básicamente marítima y comercial.
El componente geográfico fue una causa fundamental, puesto que el
relieve accidentado dificultaba los cultivos; simultáneamente, la
cercanía de cualquier punto de Grecia al mar y la existencia de
numerosas islas favorecían la navegación.
Aún así, durante la época clásica, la agricultura griega se adaptó al
relieve existente, y en los valles, donde el agua era más abundante, se
cultivaban trigo y hortalizas, y en las tierras de las pendientes de las
montañas, se cultivaban la vid y el olivo, del cual se obtenía aceite,
un producto fácilmente comerciable. También se plantaban higueras.
Entre los olivos y aprovechando los pastos de montaña, había rebaños de cabras y ovejas.
La Grecia del siglo VIII A.C. era una sociedad eminentemente rural, donde la principal riqueza era la propiedad de la tierra.
A partir del año 700 A.C., Grecia comenzó una colonización básicamente
comercial a lo largo de la orilla norte del Mediterráneo y toda la
ribera del Mar Negro.
- Centros de poder
El centro de poder y la cultura de la antigua Grecia residía no sólo en
las ciudades de Grecia continental, sino también en las islas egeas y de
Jonia, en Anatolia occidental.
En el siglo VIII, Jonia se encontraba al frente de la cultura y
filosofía griegas y ciudades como Mileto y Éfeso siguieron floreciendo
como centros de importancia durante el Imperio romano.
El corazón de la cultura griega se hallaba en las tierras que bordeaban
el Mar Egeo, y las islas que allí existían, y no en la Grecia
continental.
A partir de la época clásica, el Egeo constituyó una propiedad exclusiva de los griegos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario