viernes, 25 de octubre de 2013

Populismo latinoamericano y revolución cubana


Con la controvertida etiqueta de populismo se suelen designar diversos regímenes y partidos políticos latinoamericanos de mediados del siglo XX (Juan Domingo Perón en Argentina, Getúlio Vargas en Brasil, Carlos Ibáñez en Chile, el denominado Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas en Perú -pero también una de sus fuerzas opositoras: el APRA-, etc.) incluyendo destacadamente el prolongado ejercicio del poder por el PRI mexicano. Más allá de ciertas similitudes con rasgos de las ideologías más opuestas (fascismo y comunismo), difiere radicalmente de ellas por su pragmatismo y su opción clara por el reformismo. Se han señalado como características propias su carácter de movimiento nacionalista y de resistencia contra el neocolonialismo, un anticapitalismo más retórico que efectivo, la movilización popular, la desconfianza al sistema tradicional de partidos políticos, la constitución de liderazgos carismáticos y el intervencionismo estatal, que intentaba superar la dependencia económica mediante una industrialización acelerada. El populismo latinoamericano sería la respuesta a la decadencia de los grupos oligárquicos como factor de poder, que llevó a la ampliación institucional de las bases sociales del estado, del que demanda su conversión en un "estado regulador".
Tras una guerra de guerrillas contra la dictadura de Batista, en 1959 llegó al poder en Cuba un grupo de revolucionarios de confusa ideología, liderados por Fidel Castro y el internacionalista Ché Guevara. La política hostil de Estados Unidos, vinculado económica y políticamente al anterior régimen y refugio de un cada vez mayor número de exiliados cubanos, así como la propia dinámica interna del nuevo régimen, llevó a este a un acercamiento cada vez mayor a la Unión Soviética y a la definición de la revolución como marxista leninista, dirigida por el Partido Comunista de Cuba.

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