viernes, 25 de octubre de 2013

Cuestión social y leyes sociales


Dibujo satírico de Punch (1891) contra la jornada de ocho horas, reivindicación clásica del movimiento obrero que dio origen a la celebración reivindicativa del Día internacional de los trabajadores en el primero de mayo. El personaje enmascarado y con hacha es el nuevo sindicalismo, que presenta una versión socialmente igualitarista del antiguo lecho de Procusto: todos los trabajadores deberán ajustarse a él, alargándose o acortándose aunque no les convenga.
 
La cuestión social, es decir, la conciencia de la grave situación de las clases bajas, y su percepción como amenaza por parte de las clases medias y altas, se había convertido en un tópico. Los escasos medios paliativos de la caridad tradicional, del paternalismo de muchos empresarios y de las llamadas a la justicia social por parte de instituciones religiosas o de otro tipo de asociaciones humanitarias, no parecían suficientes dada la magnitud de las masas degradadas a la condición de lumpen. Incluso desde las posiciones políticas burguesas (conservadoras, reformistas o liberales) se planteaba la necesidad de leyes (el derecho laboral) que protegieran a los trabajadores de las consecuencias más graves del pauperismo y la degradación social, a pesar de que tal cosa fuera incompatible con el concepto de estado mínimo liberal o con el respeto a la literalidad de las propuestas de la economía clásica. Desde fechas tan tempranas como 1830, aunque de forma esporádica e inorgánica, se fueron prohibiendo o limitando el trabajo infantil y el trabajo femenino; y mucho más adelante se fueron estableciendo diferentes tipos de controles sanitarios o de seguridad laboral e inspección de trabajo. Con la misma lógica, se establecieron descansos en domingos y festivos, jornadas máximas, salarios mínimos y todo tipo de seguros sociales: de invalidez, de enfermedad, de vejez y de desempleo; así como políticas de contenido social como la escolarización obligatoria. En muchos países se fue permitiendo que la actividad sindical, cuya prohibición era un requisito de la libre contratación necesaria para el mercado libre, fuera convirtiéndose en legal (derecho de asociación, derecho de huelga), del mismo modo que se levantaron las prohibiciones a las asociaciones empresariales. En cualquier caso, tanto unas como otras habían tenido acogida en otras instituciones (montepíos, clubes de todo tipo, cámaras de comercio, etc.).

El primer cuerpo orgánico de leyes protectoras de los trabajadores se implantó en Alemania entre 1870 y 1880 por iniciativa de Otto von Bismarck, quien a pesar de su origen social en la aristocracia prusiana y sus apoyos entre la burguesía capitalista, entendió la necesidad de combatir políticamente a los socialistas privándoles de sus principales causas de queja y conseguir la estabilidad social y la cohesión nacional del nuevo estado unificado, que como todos los europeos y americanos, fue implantando el sufragio universal. Un estado que reconoce al más pobre la misma capacidad de decisión política que al más rico, por su propia seguridad se ve obligado a procurar que también pueda ejercer su libertad en mínimas condiciones de dignidad humana. Es el denominado estado social, precedente del estado de bienestar y pieza necesaria de la sociedad de consumo de masas.

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